Bruno Fernandes: "El Futbolista Asesino"


“Cómo vas a saber lo que es el amor,
si nunca te hiciste seguidor de un club.
Cómo vas a saber lo que es el dolor,
si jamás el zaguero te rompió la tibia.
Cómo vas a saber, querido amigo,
cómo vas a saber lo que es la vida.
si nunca, jamás, jugaste al fútbol…”

Walter Saavedra


Bruno Fernandes das Dores de Souza nació en Belo Horizonte (Brasil) en 1984. Su infancia transcurrió en una favela, rodeado del crimen y la miseria. Poco a poco, gracias a su talento para el football, consiguió mejorar su estilo de vida.



Finalmente, consiguió ingresar a las ligas profesionales. Durante muchos años, se convirtió en uno de los futbolistas más afamados. En 2006, llegó a ser portero y capitán del equipo del Flamengo, el más popular de Brasil, trascendiendo inclusive las fronteras cariocas. Fue uno de los artífices del título del equipo en el Campeonato Brasileño 2009.



Aunque Fernandes se casó, siempre estuvo rodeado de mujeres. Tuvo innumerables amantes y continuamente asistía a fiestas que se convertían en orgías. Hermosísimas mujeres se ofrecían para pasar ratos de sexo sin compromiso con él.

Bruno Fernandes con su esposa y con una de sus amantes


La fama y la fortuna le servían para llevar una vida dedicada por una parte al deporte, y por la otra al placer. Drogas, alcohol, mujeres, todo lo tenía en el momento en que lo deseaba.



Eliza Silva Samudio era una chica nacida en una familia de clase media baja. Desde niña, estaba obsesionada por casarse con un futbolista. Se sabía de memoria los nombres de los integrantes de sus equipos favoritos, empezando por el Flamengo.

Eliza Samudio


Abandonada por su madre a los cinco años de edad, había tenido que prostituirse desde muy pequeña. Realizó además varios filmes porno.

Las cintas porno de Eliza

Eliza lucía un tatuaje en la cintura y otro en la ingle. Continuamente se fotografiaba en traje de baño y eran conocidos sus apasionados romances con futbolistas.



Ocasionalmente, Eliza trabajaba como modelo, aunque principalmente era escort y se prostituía, participando en las bacanales donde los futbolistas olvidaban la tensión de los partidos.



En una de esas fiestas, en una noche de orgía, conoció a un hombre por quien se apasionó inmediatamente. Ella sabía quién era él: Bruno Fernandes era uno de los futbolistas más famosos de Brasil. Esa misma noche se convirtieron en amantes.


Para ese momento, Eliza Samudio era una mujer joven, de veinticuatro años de edad, con un cuerpo escultural, abiertamente sexual y que sabía exactamente cómo complacer a un hombre en la cama.


Sobre ese primer encuentro, Fernandes declararía: “Había de todo: hombres, mujeres, jugadores, amigas de Eliza, putas… Esas fiestas que son comunes en nuestro medio”.


Según diría después, quedó embarazada de Bruno Fernandes aquella misma noche. Fernandes recordaría que se le rompió el condón y que tuvo tanto miedo, que al día siguiente fue a hacerse el examen del sida.

Eliza, embarazada

La chica vivía en Minas Gerais, un estado del sudeste de Brasil. En ese sitio estaba ubicada su casa y allí empezó a recibir, frecuentemente, a Bruno Fernandes, quien se había convertido en su amante.



Cuando supo que Eliza estaba embarazada, hizo todo lo posible para que abortara. Había ofrecido $40,000.00 reales a quien la convenciese para deshacerse del bebé. Hasta le suministró una sustancia abortiva que no funcionó y que un examen de sangre confirmó.



Nacido su hijo, Bruno Fernandes cambió de táctica. Volvió a ser atento con ella, fue a conocer al bebé de cuatro meses de edad, y se ofreció a hacer el examen de ADN para confirmar su paternidad. Ella lo bautizó como Bruno Samudio.

Eliza con su hijo, Bruno Samudio

Eliza Samudio se ilusionó y llegó a sentirse feliz, a la espera de que Bruno reconociera a su hijo y pudiera pasarle una buena pensión. Era el colmo de sus sueños infantiles; a una amiga inclusive le comentó que quizás Bruno se divorciaría para vivir con ella y con su hijo. Creía que el bebé y sus habilidades sexuales serían suficiente para conseguirlo.

El acta de nacimiento de Bruno Samudio

El 8 de junio de 2010, Eliza habló por teléfono con tres amigas. Les contó que el futbolista finalmente había accedido a reconocer a su hijo y que inclusive le había prometido un departamento en Belo Horizonte.

Chat de Eliza Samudio

Peo lo que en realidad planeaba Fernandes era muy diferente. Contactó con Luiz Henrique Ferreira Romão, alias “Macarrón”, su mejor amigo y amigo y mano derecha. Le pidió que lo ayudara a secuestrar a Samudio.


Ese mismo día, “Macarrón” fue a recoger a Eliza Samudio y a su bebé, engañada con la promesa de que el futbolista iba a hablar con ella para darle el departamento y la pensión alimenticia.


Lo acompañaba un adolescente: era Sergio, el primo de Bruno Fernandes, quien se escondió en la cajuela del automóvil con una pistola y, cuando el vehículo estaba en movimiento, saltó al asiento trasero y le apuntó a la modelo diciéndole: “¡Perdiste, Eliza!”


La chica se enojó. Furiosa, se fue encima del joven y consiguió quitarle el arma. Le apuntó y jaló el gatillo, pero la pistola estaba descargada.


Sergio le arrebató la pistola y, enojado y atemorizado por la amenaza a su vida, la golpeó en la cabeza varias veces. Tras los culatazos, la chica aún estaba viva, pero desmayada. “Macarrón” siguió conduciendo hasta que llegaron, ya de madrugada, a una de las residencias de Bruno Fernandes en las afueras de Belo Horizonte.


El futbolista estaba allí, esperándolos. Bruno Fernandes fue muy tajante. Se dirigió a su primo Sergio y a “Macarrón” y les dijo: “Ustedes deben resolver este problema. Yo no quiero tener problemas y no quiero saber nada del asunto”.


Fernandes volvió a Río de Janeiro el mismo día. En su casa, quemó una maleta con pertenencias de Samudio. Tras eso se fue a tomar unas cervezas. Mientras, “Macarrón” y Sergio discutían cómo solucionar la situación. Llegaron a la conclusión de que no podían soltar a la chica, porque “el problema sería mucho mayor”. Bruno Fernandes les pagó $3,000.00 reales (alrededor de $1,700.00 dólares) para que asesinaran a Eliza Samudio y se deshicieran del cadáver.


Esa misma noche, Macarrón y Sergio llevaron a Samudio y a su hijo a otra casa en Belo Horizonte, donde fueron recibidos por “un hombre negro, alto y delgado”, según diría Sergio; era un ex policía llamado Marcos Aparecido dos Santos “Nenem”, quien se dedicaba a ejecutar personas a cambio de una tarifa. También se deshacía de los cadáveres.

La escena del crimen

“Nenem” agarró a la joven, la golpeó, le ató las manos con una cuerda y la amarró a una silla. Comenzaron entonces a intimidar a la chica. Entre “Nenem”, Sergio y “Macarrón” le dieron una brutal golpiza. Tras amenazarla de muerte, Sergio obligó a Samudio a llamar a una de sus amigas para que le dijera que “todo iba bien”. No lo sabía, pero era la última llamada de su vida. Después la siguieron golpeando. Cuando Eliza, sangrante y con el rostro lleno de contusiones, les suplicaba que ya no la golpearan más, decidieron terminar con ella.


“Nenem” fue quien la estranguló. Luego le pidió a Macarrón y a Sergio (que sostenía al bebé), que salieran de la sala donde estaban. “Nenem” invirtió un largo rato en descuartizar el cadáver de Eliza Samudio. Después le quitó la mayor parte de la carne a los huesos. Sergio y “Macarrón” vieron salir a “Nenem” de la habitación cargando una bolsa negra, que contenía el cadáver descuartizado de Samudio. Luego se dirigió hacia una perrera, donde había cuatro perros rottweiler.

Los perros

El asesino sacó de la bolsa una mano de Samudio y se la lanzó a los perros, que la devoraron enseguida. Luego les dio más trozos de carne, hasta que prácticamente se la terminaron. Una vez que los perros se comieron la carne del cadáver, los huesos de Eliza fueron enterrados y cubiertos con cemento en el mismo terreno donde fue asesinada.


No mataron al bebé. En vez de eso, se lo entregaron a Bruno Fernandes, quien le pidió ayuda a su propia esposa para esconder al niño mientras pensaba en cómo deshacerse de él, dándolo en adopción o abandonándolo.


Los agentes de policía fueron alertados por las amigas de Samudio, quienes se alarmaron al no volver a tener noticias suyas. Los agentes rastrearon a Sergio, el primo de Fernandes. Una vez que lo localizaron, lo detuvieron para interrogarlo. El joven no resistió y confesó todo. Para entonces, "Nenem" se había marchado; se sospechaba que había abandonado el país.

Uno de los sospechosos

Tras la declaración de Sergio, que duró más de siete horas, la policía emitió una orden de detención temporal contra Bruno Fernandes quien, tras pasar varias horas prófugo, finalmente se entregó a la policía en Río de Janeiro, en compañía de “Macarrón”.

El arresto de Sergio y de “Macarrón”


Bruno Fernandes guardó silencio, sin mostrar señal alguna de emoción. El único comentario que lo hizo a los policías que lo arrestaron en Rio, fue que lamentaba no poder realizar su sueño de disputar el Mundial de Football de 2014.

El arresto de Bruno Fernandes



En su automóvil, los agentes encontraron un par de gafas de la marca Dolce&Gabana y unas sandalias negras de tacón alto. Cuando una amiga de Eliza vio los objetos, no tuvo duda y declaró a la policía: “Son suyos. Son de Eliza”.



La policía recuperó al bebé en la localidad de Contagem, en la misma región. Había sido ocultado por la esposa del futbolista en casa de un amigo suyo, quien fue arrestado provisoriamente, pero liberado por orden judicial.




El portero del Flamengo y otros cinco sospechosos fueron aislados en celdas individuales del presidio de Nelson Hungría de Contagem, en Belo Horizonte, prohibiéndoles las visitas durante treinta días, supuestamente para preservar su integridad física y mantenerlos incomunicados, pudiendo únicamente recibir a sus abogados, mediante autorización judicial.




Los sospechosos fueron acusados de secuestro, asesinato y ocultación del cadáver de la modelo, así como por el rapto de su bebé.

Los asesinos

Tras el escándalo, el club Flamengo le envió un telegrama de despido al portero Bruno Fernandes, quien lo recibió en la cárcel.



"Enviamos el telegrama al presidio por correo, porque no tenemos forma de despedirlo personalmente", explicó a un periódico el Procurador General del Flamengo, Rafael Di Piro.

Los titulares



La carrera de Bruno Fernandes se colapsó. De igual manera, su matrimonio entró en una crisis terrible. Pero sobre todo, su caso reveló los siniestros entresijos y los macabros vericuetos que rodean al deporte de alto rendimiento.

Las investigaciones





Muchos hicieron bromas macabras. Mientras los acusados esperaban su proceso penal, alguien hizo circular por Internet una ofensiva imagen, donde se mostraba una bolsa de alimento para perro, con la fotografía de la modelo asesinada.